
Me he tomado unos días de relax de interné... pero ya estoy aquí!!! Y qué voy a poner hoy?? Pues no lo tengo pensao, voy a improvisar sobre una idea a la que llevo varios días dándole vueltas por mi cabeza.
Lo mismo estoy volviéndome loco del todo, pero me gusta... la idea a la que llevo un par de días dándole vueltas es sobre todo quello que vamos perdiendo según nos hacemos más y más viejos. Algunos no se dan cuenta y son felices, otros, que sí nos damos cuenta vivimos anhelando esas cositas que van cambiando en nosotros.
Por cierto, la foto es la continuación a mi bonita historia de amor en Santander a las 6 A.M.
Así que voy a empezar a escribir sobre eso, no tengo nada escrito en ningún papel como otras veces, esto va a ser simplemente una diarrea cerebral plasmada en este teclado y reflejada en vuestras pantallas. Disfrutadlo.
Anhelo la facilidad de la vida cuando éramos recién nacidos. Solo tenías que comer, dormir y llorar. Eso bastaba para hacer felices a tus padres y a la gente que te rodeaba.
Anhelo la simplicidad de mis problemas cuando apenás tenia que hacer puzzles, sumar 2+2, o jugar al escondite en "la parte prohibida" de un pequeño Cuartel de la Guardia Civil que me sirvió de guardería.
Anhelo las mañanas y las tardes jugando al futbol en el patio de un colegio en el que todo era fácil.
Echo de menos los primeros exámenes, las primeras notas (todas aprobadas eh?), los primeros besos, el jugar a los tazos en las gradas del colegio y cambiar los cromos de la Liga.
Aunque sea raro, tambien echo en falta el primer suspenso, el primer parte que mandaron a mi casa, la primera expulsión de clase, la primera visita al despacho del Jefe de Estudios (a partir de esa, no hacia falta que me expulsaran, iba yo solo para hacerle una visita. Una de las mejores personas que he conocido).
El primer cigarro a pachas entre 3 o 4 porque nos mareábamos, el ser considerado una mala influencia por no tener horarios (¿no significa eso que mis padres pueden confiar en mí?), la primera novia, la primera ex-novia, el amor, el odio...
Echo de menos, y mucho, el tener dos familias; la de mi sangre y la de la calle. El no tener que quedar con nadie, el irte a un lugar y encontrarte ahí con todo el mundo, con tu familia y llegar a casa y seguir estando con tu familia.
Los celos tontos, las primeras discusiones de pareja (absurdas como el 90% de estas), la primera borrachera, la primera pillada, la primera reconciliación despues de la discusión, el primer susto, el segundo, el tercero...
Ver como algunas personas se echan a perder, ver como otras piensan que te has echado a perder... Ver como al menos una sola persona sabe perdonarte los fallos que has tenido y aún hoy, desde aquellos tiempos en los que eramos niños, sigue conmigo.
Ahora, veinte años, echo de menos todo lo que he puesto, y no lo dificil que es ahora la vida. Lo chungo que esta encontrar un curro, el pensar 10 veces cualquier cosa antes de hacerla, el perder un poco la locura que antaño tuvimos.
Supongo, que cuando tenga 60 años echaré de menos los pocos problemas, lo fácil que era y lo loco que estaba cuanto tenía veinte años.
Supongo que eso es la vida, y es la consecuencia de ser un poco meláncolico, pero me gusta.